jueves, 30 de abril de 2015

hardcore new york.

(del concierto de agnostic front en el bowery electric)

 Que bonito es el hardcore y que bonito se ve en ny. Que bonito es ver todos los borrogs de la ciudad dandose pata y abrazandose, ver a la gente saltar y las cervezas volar. El hardcore tiene muy mala fama, pero curiosamente es el único escenario en donde he visto con honestidad descarnada a toda la ciudad saltando al tiempo. Es lindo ver a la gente agarrando el microfono y rompiendo la autoridad del vocalista, la linea imaginaria que se impone entre el público y la banda. Es lindo el hc en ny, tan lleno de rabia y de deseperanza, tan claros los pasos de cro mags, bad brains y agnostic. Tan básico y brutal, tan lleno de moretones y quijadas rotas que siguen saltando y queriendose. Porque de alguna manera, en medio de la rampante gentrificacion, de la marginalización racial, de la estilizacion de la ciudad y del silencio homogenizante que se quiere imponer, lo que quedan son los abrazos, las sonrisas y los golpes del mosh pit.

martes, 14 de enero de 2014

Cabañuelas, Mayo.

Siempre miramos el borde, pero ya no le damos la espalda. Se la dimos alguna vez, un poco porque no supimos que estabamos parados ahí y que nos enfrentabamos a cada uno en el reflejo del otro. Supongo que siempre lo hemos sabido, que hemos sido tanto errores como dolores antes de salir y encontrar la calma que logra desenredar la frustración, hacer legible lo que queremos y no pudimos enunciar con la claridad que buscamos. Supimos ambos, en nuestros momentos, que podíamos ahogarnos , pero decidimos chapalear, gritar, salir a flote y no querer volver a ese lugar de horror y miedo. Ahora sabemos y resistimos a la promesa de la perfección como condición de posibilidad, asumiendo las derrotas, la tristeza y el dolor de la misma manera en que asumimos la vitalidad que produce el sabernos juntos, la promesa que no existe en abstracto, pero que existe, como dice "No era Cecilia", en el otro: "porque ella era la promesa, porque yo era la promesa".

lunes, 13 de enero de 2014

Cabañuelas, abril.

Hace un par de años la banda más desesperante del black metal gringo sacó un disco que estaba basado en Deleuze y Guatari. El lider de la bandita había estudiado en Columbia y tenía ese acentito de niño rico de Ivy league insoportable, ese que entre cada dos palabras mete la palabra "like" a veces alargando las vocales y en general siempre evitando decir algo. Publicó un manifiesto sobre lo que debía ser el nuevo black metal gringo, lo cual generó las más satanicas reacciones. El black es probablemente el sonido con mayor profundidad en todo el campo del metal, y lo ha sido desde hace mucho tiempo, más allá del histrionismo y las caras pintadas. A mi manera de ver, más allá de cierto tipo de acciones que los han hecho muy famosos, el black metal tiene una sensibilidad particular para explorar e intervenir en discusiones muy complejas, desde la música. Eso es algo que se hace desde los tiempos de celtic frost y que se ha consolidado en su sonido presente. La aparición de Liturgy fue al mismo tiempo la emergencia al mainstream, por llamarlo de alguna manera, del black en Estados Unidos. Sin embargo, muchisimas bandas mucho menos pretenciosas, o mejor, que hablan, experimentan y piensan desde el sonido, en díalogo con la música y más allá de las restricciones dogmaticas de la ortodoxia metalera, han venido trabajando con cuidado las posibilidades que brinda el metal en su dialogo con otras experimentaciones sonoras. Los de deafheaven son metaleritos más allá de las camisetas y los taches, y aunque no son propiamente black metal, creo que es un buen momento para agradecer que existan grupos de metal dispuestos a moverse en los intersticios de los sonidos. Ya mucho han hablado de este disco en tantos sitios y tengo que decir que yo no le siento tantas cosas como al parecer se sugiere. Pero es en general un disco bonito, que abre caminos, de gente que a mi modo de ver es tan honesta y cuidadosa con el metal, como cariñosa en su tratamiento y uso de otros sonidos y emociones. Supongo que de eso se trata ese mes: Cariño, cuidado y disrupción.

jueves, 9 de enero de 2014

Cabañuelas, Marzo.

Cuando en Malí empezó el conflicto hace unos años y los grupos Tuareg se rebelaron otra vez buscando su independencia, Tinariwen había sido ya puesta en el mapa global de la música gracias a la colaboración que habian hecho con Tv on the radio. La guerra los encontró de gira y dos de sus integrantes quedaron atrapados entre las balas. La cosa no era tan sencilla, pues a pesar de las expectativas pacifistas de buena parte del mundo musical que los arropaba por esos días, los músicos de Tinariwen no solo apoyaban la lucha armada, sino que son parte activa de ella. Los Tuareg metieron la pata más de una vez en su proceso de independencia y terminaron arrinconados militar y políticamente por los grupos con los que se habían aliado por cuestiones tácticas. Tariq Alí, en algún libro que compiló, recoge una canción de Tinariwen como uno de los mejores ejemplos de homenajes a a la rebelión armada. La música del desierto de Mali no solo evoca el desierto, ni es solamente una conexión con el blues gringo, es una cierta evocación a la insurrección, en ocasiones, a una manera de llevarla que a veces no se detiene ante la vida, pero que curiosamente se define solo a traves de ella y solo por la liberación de la potencia vital. A terakaft los vi un tiempo despues, en un sitio más pequeño donde curiosamente alguna vez puse música en una fiesta para artistas. Sus miembros hicieron parte de Tinariwen y son parte de la misma historia como del mismo sonido. En concierto, sin embargo, suenan un poquito más pop, a veces con mayor distorsión. Por esa razón, creo, a veces se oyen más cercanos. Sin embargo, Terakaft no son menos radicales y mantienen su compromiso con un montón de cosas que en Colombia consideramos ahora mismo profundamente problemáticas. Marzo,como la reafirmación del compromiso con lo que aún no existe y por lo que se ha ido la vida que sí existe.

Cabañuelas, Febrero

Juan Ricardo Aparició los vio en un concierto en la sede de la ONU en Ginebra. En su libro, describe la experiencia de alguna manera evocando el humanitarismo en su versión burocráctica. "una banda de refugiados" que pone a bailar a los burocratas transnacionales. Una imagen perfecta para dar cuenta del gran problema de la sensibilidad humanitaria, de esa neutralización de lo político a travñes de dispositivos morales. A mi me sorprende el asunto, es decir, la mirada de Aparicio. Me pregunto hasta qué punto la imposición de las categorías y discusiones de lo que llaman "el norte global" acerca de lo humanitario y los derechos humanos alcanzan a dar cuenta de las disposiciones políticas de ciertos grupos de personas. A mi, por ejemplo, me parece que Sierra Leone Refugee All stars son muchisinmo más que una expresión del peligroso moralismo humanitario y que, pensarlos así termina por reproducir lecturas vacías sobre Africa y devuelve la discusión del continente a poco más que un lugar que grita desperado por la ayuda del norte global. Creo, de hecho, que hay negociaciones estrategicas, usos y manipulaciones de esa sensibilidad con fines determinados. Por ejemplo, el nombre de la banda, evocando la idea del refugiado, es tambien una línea de fuga, un nombrarse desde un lugar con fines muy concretos. Y sin embargo, la banda va muchisimo más allá de cumplir con los deseos de salvación de los blanquitos de Europa. Ojalá pudieramos acercarnos a eso tanto como a la crítica de los derechos humanos y lo humanitario, que parece estar tan de moda, pero que al final puede llegar a ser poco más que una discusión cómoda desde un lugar cómodo, tan simplista como la idea de los derechos humanos como la salvación última a nuestras vidas. Creo que ese es mi proyecto, que empieza en Febrero.

Cabañuelas del suflle, enero.

No había podido sentarme a hacer esto, pero creo que vale la pena. Me encontré este disco hace años buscando cosas en la red. Es de esos mancitos muy sofisticados influcenciados por, que se yo, un montón de cosas entre las que se encuentran up, bustle and out. Tienen otras canciones que definitivamente oigo más, algunas me gusta ponerlas en los sets cuando arranco y son sets largos. Enero, a pesar de un par de baches bobos, está sonando definitivamente con la actitud relajada de esta canción, pero tambien un poco como un bricolage de posibilidades que se va a abriendo, de cosas que tal vez no se exploren luego pero que no por eso dejan de constituir parte esencial de lo que puede ser. Como este tipo de música. The pepito stroll es un gran juego sonoro de un disco muy bueno.

martes, 18 de septiembre de 2012

querer

Hay que querer como chico Barque canta. Y llorar como Elza Soarez. Hay que dejar que la vida vibre como lo hace en el cuerpo de Nina Simone. Sufrir como la voz de Robert Plant en “since i`ve been loving you”. Hay que pelear, saber pelear y destruir con las frases de “burnin´ and lootin´”. Hay que bailar mucho y gritar. Hay que entender que la rabia es un regalo, quemar los bancos y robar libros y lanzarse en la búsqueda de lo que no existe. Hay que ser el acordeón de Landero, los vientos del gran Fela, la desesperación en Solstafir. Soñar y Ser pragmatico como Gardel en “sus ojos se cerraron” o Rolando Laserie en “las cuarenta”. Hay que ser punquero y no esperar nada de la vida, sentir a Crass raspando la piel hasta que sangre, sentir en el cuerpo el devenir inevitable de Napalm Death. Hay que morir y saber morir y dejarse llevar en Katatonia. Saber matar, saber ser Opeth.