martes, 14 de enero de 2014

Cabañuelas, Mayo.

Siempre miramos el borde, pero ya no le damos la espalda. Se la dimos alguna vez, un poco porque no supimos que estabamos parados ahí y que nos enfrentabamos a cada uno en el reflejo del otro. Supongo que siempre lo hemos sabido, que hemos sido tanto errores como dolores antes de salir y encontrar la calma que logra desenredar la frustración, hacer legible lo que queremos y no pudimos enunciar con la claridad que buscamos. Supimos ambos, en nuestros momentos, que podíamos ahogarnos , pero decidimos chapalear, gritar, salir a flote y no querer volver a ese lugar de horror y miedo. Ahora sabemos y resistimos a la promesa de la perfección como condición de posibilidad, asumiendo las derrotas, la tristeza y el dolor de la misma manera en que asumimos la vitalidad que produce el sabernos juntos, la promesa que no existe en abstracto, pero que existe, como dice "No era Cecilia", en el otro: "porque ella era la promesa, porque yo era la promesa".

lunes, 13 de enero de 2014

Cabañuelas, abril.

Hace un par de años la banda más desesperante del black metal gringo sacó un disco que estaba basado en Deleuze y Guatari. El lider de la bandita había estudiado en Columbia y tenía ese acentito de niño rico de Ivy league insoportable, ese que entre cada dos palabras mete la palabra "like" a veces alargando las vocales y en general siempre evitando decir algo. Publicó un manifiesto sobre lo que debía ser el nuevo black metal gringo, lo cual generó las más satanicas reacciones. El black es probablemente el sonido con mayor profundidad en todo el campo del metal, y lo ha sido desde hace mucho tiempo, más allá del histrionismo y las caras pintadas. A mi manera de ver, más allá de cierto tipo de acciones que los han hecho muy famosos, el black metal tiene una sensibilidad particular para explorar e intervenir en discusiones muy complejas, desde la música. Eso es algo que se hace desde los tiempos de celtic frost y que se ha consolidado en su sonido presente. La aparición de Liturgy fue al mismo tiempo la emergencia al mainstream, por llamarlo de alguna manera, del black en Estados Unidos. Sin embargo, muchisimas bandas mucho menos pretenciosas, o mejor, que hablan, experimentan y piensan desde el sonido, en díalogo con la música y más allá de las restricciones dogmaticas de la ortodoxia metalera, han venido trabajando con cuidado las posibilidades que brinda el metal en su dialogo con otras experimentaciones sonoras. Los de deafheaven son metaleritos más allá de las camisetas y los taches, y aunque no son propiamente black metal, creo que es un buen momento para agradecer que existan grupos de metal dispuestos a moverse en los intersticios de los sonidos. Ya mucho han hablado de este disco en tantos sitios y tengo que decir que yo no le siento tantas cosas como al parecer se sugiere. Pero es en general un disco bonito, que abre caminos, de gente que a mi modo de ver es tan honesta y cuidadosa con el metal, como cariñosa en su tratamiento y uso de otros sonidos y emociones. Supongo que de eso se trata ese mes: Cariño, cuidado y disrupción.

jueves, 9 de enero de 2014

Cabañuelas, Marzo.

Cuando en Malí empezó el conflicto hace unos años y los grupos Tuareg se rebelaron otra vez buscando su independencia, Tinariwen había sido ya puesta en el mapa global de la música gracias a la colaboración que habian hecho con Tv on the radio. La guerra los encontró de gira y dos de sus integrantes quedaron atrapados entre las balas. La cosa no era tan sencilla, pues a pesar de las expectativas pacifistas de buena parte del mundo musical que los arropaba por esos días, los músicos de Tinariwen no solo apoyaban la lucha armada, sino que son parte activa de ella. Los Tuareg metieron la pata más de una vez en su proceso de independencia y terminaron arrinconados militar y políticamente por los grupos con los que se habían aliado por cuestiones tácticas. Tariq Alí, en algún libro que compiló, recoge una canción de Tinariwen como uno de los mejores ejemplos de homenajes a a la rebelión armada. La música del desierto de Mali no solo evoca el desierto, ni es solamente una conexión con el blues gringo, es una cierta evocación a la insurrección, en ocasiones, a una manera de llevarla que a veces no se detiene ante la vida, pero que curiosamente se define solo a traves de ella y solo por la liberación de la potencia vital. A terakaft los vi un tiempo despues, en un sitio más pequeño donde curiosamente alguna vez puse música en una fiesta para artistas. Sus miembros hicieron parte de Tinariwen y son parte de la misma historia como del mismo sonido. En concierto, sin embargo, suenan un poquito más pop, a veces con mayor distorsión. Por esa razón, creo, a veces se oyen más cercanos. Sin embargo, Terakaft no son menos radicales y mantienen su compromiso con un montón de cosas que en Colombia consideramos ahora mismo profundamente problemáticas. Marzo,como la reafirmación del compromiso con lo que aún no existe y por lo que se ha ido la vida que sí existe.

Cabañuelas, Febrero

Juan Ricardo Aparició los vio en un concierto en la sede de la ONU en Ginebra. En su libro, describe la experiencia de alguna manera evocando el humanitarismo en su versión burocráctica. "una banda de refugiados" que pone a bailar a los burocratas transnacionales. Una imagen perfecta para dar cuenta del gran problema de la sensibilidad humanitaria, de esa neutralización de lo político a travñes de dispositivos morales. A mi me sorprende el asunto, es decir, la mirada de Aparicio. Me pregunto hasta qué punto la imposición de las categorías y discusiones de lo que llaman "el norte global" acerca de lo humanitario y los derechos humanos alcanzan a dar cuenta de las disposiciones políticas de ciertos grupos de personas. A mi, por ejemplo, me parece que Sierra Leone Refugee All stars son muchisinmo más que una expresión del peligroso moralismo humanitario y que, pensarlos así termina por reproducir lecturas vacías sobre Africa y devuelve la discusión del continente a poco más que un lugar que grita desperado por la ayuda del norte global. Creo, de hecho, que hay negociaciones estrategicas, usos y manipulaciones de esa sensibilidad con fines determinados. Por ejemplo, el nombre de la banda, evocando la idea del refugiado, es tambien una línea de fuga, un nombrarse desde un lugar con fines muy concretos. Y sin embargo, la banda va muchisimo más allá de cumplir con los deseos de salvación de los blanquitos de Europa. Ojalá pudieramos acercarnos a eso tanto como a la crítica de los derechos humanos y lo humanitario, que parece estar tan de moda, pero que al final puede llegar a ser poco más que una discusión cómoda desde un lugar cómodo, tan simplista como la idea de los derechos humanos como la salvación última a nuestras vidas. Creo que ese es mi proyecto, que empieza en Febrero.

Cabañuelas del suflle, enero.

No había podido sentarme a hacer esto, pero creo que vale la pena. Me encontré este disco hace años buscando cosas en la red. Es de esos mancitos muy sofisticados influcenciados por, que se yo, un montón de cosas entre las que se encuentran up, bustle and out. Tienen otras canciones que definitivamente oigo más, algunas me gusta ponerlas en los sets cuando arranco y son sets largos. Enero, a pesar de un par de baches bobos, está sonando definitivamente con la actitud relajada de esta canción, pero tambien un poco como un bricolage de posibilidades que se va a abriendo, de cosas que tal vez no se exploren luego pero que no por eso dejan de constituir parte esencial de lo que puede ser. Como este tipo de música. The pepito stroll es un gran juego sonoro de un disco muy bueno.

martes, 18 de septiembre de 2012

querer

Hay que querer como chico Barque canta. Y llorar como Elza Soarez. Hay que dejar que la vida vibre como lo hace en el cuerpo de Nina Simone. Sufrir como la voz de Robert Plant en “since i`ve been loving you”. Hay que pelear, saber pelear y destruir con las frases de “burnin´ and lootin´”. Hay que bailar mucho y gritar. Hay que entender que la rabia es un regalo, quemar los bancos y robar libros y lanzarse en la búsqueda de lo que no existe. Hay que ser el acordeón de Landero, los vientos del gran Fela, la desesperación en Solstafir. Soñar y Ser pragmatico como Gardel en “sus ojos se cerraron” o Rolando Laserie en “las cuarenta”. Hay que ser punquero y no esperar nada de la vida, sentir a Crass raspando la piel hasta que sangre, sentir en el cuerpo el devenir inevitable de Napalm Death. Hay que morir y saber morir y dejarse llevar en Katatonia. Saber matar, saber ser Opeth.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Mujer Mariposa


Descenso no es una canción normal. La oí por primera vez luego de una larga fiesta en casa de quienes la compusieron. Ellos no estaban. Mi amigo me dijo que se parecían a las cosas que yo le mandaba. Antes me había dicho que tenía que oirlos, que eran muy buenos. Esta vez, al hacerlo, me recordaron a todas esas bandas tristes que dejan caer paredes de melacolía echa sonido sobre nuestros oídos, sonidos que ahora abundan en mi vida y que no piensan irse en un buen tiempo. Era como oir un asalto a Godspeed! You Black Emperor hecho por mayas. Luego supe que en ese lugar, casa Huayamilpas, hacían talleres de Son Jarocho y me los imaginé un poco jipis haciendose los campesinos y repitiendo, al son de la jarana, lo que su compañero había dicho segundos antes en la canción. Dormí en la cama de alguno de ellos mientras el tipo andaba en Alemania, me comí las manzanas de su nevera e hice mil veces café en su estufa.

Por esos mismos días pasaba las tardes en La Victrola, uno de esos lugares maravillosos que se mueren en el D.F. Valentina trabajaba en sus fotos de gente muerta y gente viva y yo...yo tomaba fotos y salía a caminar y oía música. Un día su papá, un señor argentino e imponente, se metió en una pelea sobre una fruta y sus espinas con una terquedad que yo no sabía posible. Otro día ambos gritaron emocionados cuando encontraron la grabación perdida que él le hizo a Cortazar en Nicaragua. Esa misma tarde contó como Alfredo - si, el señor le dice Alfredo al gran Zitarroza- se metió en una pelea que él inicio y en la que el cantante de "Zamba Pa´ Vos" intervino para tumbar de un golpe al contrincante. A partir de ese momento me di cuenta que estaba frente a una leyenda y el temor a su figura y su voz gruesa se convirtieron en un asunto reverencial. Yo veía los discos colgados en la pared, descubría todos los días algo distinto, me enamoraba de todos los sonidos guardados en esa casa, todos como una avalancha de la historia latinoamericana que alguien había luchado por no olvidar jamás. Discos y discos de todos los estilos posibles, grabaciones de cientos de músicos de todo el hemisferio, detalles de la historia
hecha sonido...y por supuesto, Oscar Chavez.

En otra ocasión Valentina me presentó a Leon Chavez Texeiro y yo lo dejé pasar como quien esquiva una bala. Por supuesto, ustedes no lo saben, pero soy muy bueno para esquivar balas. Texeiro hace parte del soundtrack de muchisimos mexicanos que he conocido, crecieron con él, con su actitud de "realmente no soy ni un gran cantante ni un gran músico, pero tres frases mías van a crear una fisura irreparable en la simpleza con la que ves el mundo". Sin embargo, aún no se muy bien cómo, había esquivado momentaneamente esa bala. En la casa de los Ampersan hicimos otra fiesta. Esta vez conmigo en la labor de diyei y uno de los que ordenaba la noche de karaoke. Una fiesta destructiva y maravillosa en la que todos los colombianos presentes saltaron sobre el microfono para cantar Soledad Criminal. Hubo dedicatorias a Miguel Angel Beltrán, hubo mezcal y una pataleta mia. Hubo un momento en el que dos tipos sacaron trompetas para tocar sobre un par de canciones que estaba mezclando.

En México me enfermé de todos los males posibles, incluyendo algo raro en el corazón y una suerte de alergia que se fue tan rapido como llegó. Caminé por Coyoacán, conspiré con gente que quiero. Cocinamos y bebimos y nos quedamos paralizados cuando desde Colombia nos terminaron por correo electronico. Esperamos noticias, tomamos decisiones y más mezcal. Perdí a un gato y sus dueños me cuidaron haciendome sopas y menjurges con la única condición de que yo los levantara con música distinta todos los días.


Luego fueron esos recorridos entre rancheras, huracanes y canciones tristes. Momentos inesperados entre gente que no pensé pudiera llegar a querer así y que me ha sabido arrastrar como un carrito de esos que uno se encuentra en el patio de la casa, esos carritos que son tan bonitos pero están ahí, sin ruedas y oxidados, esperando que alguien les ponga una cuerdita y los devuelva a la vida. Gente que extrañamente cree en lo que yo no soy capaz de creer. Gente que me jala como el carrito sin ruedas que me he vuelto.

Ya no se porqué, un día, Julian me envío Mujer Mariposa. Versión en concierto, cover de Ampersan. Esa bandita de jipis que no saben que me quedé en su casa, la convertí en un muladar y ayudé a que la destrozaran hordas de borrachos latinoamericanos. Leon Chavez Texeiro le escribe a su mujer compañera y le dice: "mujer mariposa, regalame un hijo, y dame el sonido de música nueva que nunca ha nacido". Zindu canta y la banda completa convierte una canción relativamente simple en una maravillosa combinación de ruidos en los que se pasea la historia y el futuro de Mexico. Pero más allá de todo se encuentra esa frase sobre la música, la vida, los sueños, el futuro, lo incierto y lo posible. Hay un tipo de belleza inexplorada en esa frase, un llamado a querer, a creer, a crear.

Me pegué a esa canción como quien intenta aferrarse al borde de un abismo en el que está a punto de caer. La exploré mil veces de mil formas distintas, intenté ver a través de ella, entender el mundo que intentaba describir. Aún no lo comprendo, todavía estoy en el momento en que busco desenredar los pliegues de esa historia, la manera en que entra en las fibras de mi vida, su poder molecular, la vitalidad con la que se entrega a lo posible e indeterminado, la forma en que describe la esperanza en la forma de una vida en creación y se dispone a decir que esa vida solo puede ser definida en la forma de un sonido.

Este año que pasó perdí muchas cosas, empezando por las ganas de moverme, de sentir y de creer en los demás. Sentí que me arrancaron los sueños, la esperanza, laposibilidad de confiar, la solidaridad, la idea de construir caminos distintos pero conjuntos. Ví de cerca el egoísmo, el
utilitarismo, el interes, la displicencia como la forma en la que al final se manifiesta la gente. Sentí tanto asco de mi que aun los rezagos de esa sensación me han impedido verme con cariño. Asco por mi, por lo que me rodea, por la gente, por la vida. Paralisis, silencio, perdida absoluta de la voluntad. Pero tambien, el mismo día que comenzaba, entre botellas de ron y vino, alguien me recordó que en la música, a veces se encuentran las razones para seguir caminando. Y luego conocí Mujer Mariposa, la compartí con la gente que quiero, recordé que vale la pena querer.